Los 2 tipos de crecimiento: ¿En cuál estás?
Logarítmico vs exponencial
🏷️ Categorías: Mejora continua, Matemáticas.
“Si trabajas duro, verás resultados.”
¿Cuántas veces has escuchado esta frase? Es un principio que nos han repetido desde pequeños. La idea parece simple: el esfuerzo que inviertes en algo se traduce en progreso. Si trabajas el doble, obtendrás el doble de resultados. Lógico, ¿no?
No. De hecho, la mayoría de las cosas en la vida no funcionan así.
Entrenas en el gimnasio y después de unos meses, dejas de ver cambios.
Aprendes un idioma y tras avanzar mucho al inicio, empiezas a estancarte.
Emprendes pero tus enormes esfuerzos parecen no repercutir en nada.
Y empiezas a dudar. ¿Estaré haciendo algo mal? ¿Por qué otros parecen avanzar más rápido? ¿Vale la pena seguir intentándolo…?
La razón por la que muchos se sienten así es porque proyectan el futuro con una mentalidad lineal. Sin embargo, rara vez las cosas siguen esta tendencia. En realidad, existen 2 tipos de crecimiento que explican mucho mejor la mayoría de fenómenos de nuestra vida: el crecimiento logarítmico y exponencial.
Si entiendes cómo funcionan, proyectarás con exactitud tu progreso, tendrás claras tus expectativas y mantendrás la motivación cada día incluso cuando no veas avances.
Veamos estos 2 tipos de crecimiento.
Crecimiento logarítmico
El crecimiento logarítmico es aquel en el que ves rápidos avances al principio, pero con el tiempo, cada nueva mejora se vuelve más difícil de conseguir.
Al principio todo parece sencillo…
Tus primeros días en el gimnasio traen rápidos aumentos de fuerza y resistencia.
Aprendes palabras y frases en un idioma con facilidad y pronto puedes hablar.
Aplicas un par de técnicas de productividad y al poco notas cómo ahorras tiempo.
Pero luego algo cambia…
Sigues entrenando y ya no ves cambios evidentes cuando te miras en el espejo.
Continúas estudiando el idioma, pero cada vez es más difícil notar mejoras.
Sigues optimizando tu rutina pero ya no notas un cambio drástico de rendimiento.
Este es el punto donde la mayoría se frustra y abandona. Asumieron que su progreso seguiría la misma trayectoria de siempre. Que todo sería igual de fácil. Pero el crecimiento logarítmico no funciona así.
Ahora veamos su opuesto…
Crecimiento exponencial
El crecimiento exponencial es el opuesto. El inicio parece infructuoso. Pones esfuerzo, pero los resultados son casi invisibles. Solo si persistes lo suficiente algo mágico ocurre: llega un punto de inflexión donde el crecimiento se acelera.
Es un inicio duro, pero la persistencia traerá resultados increíbles.
Imagina que escribes una newsletter. Durante meses, tus artículos apenas reciben visitas. De repente, un artículo se vuelve popular, más personas descubren tu contenido y el crecimiento comienza a acelerarse más y más.
Tardarás mucho en tener 1000 lectores.
Tardarás menos tiempo en tener los siguientes 1000 lectores.
Tardarás muchísimo menos en tener los siguientes 1000 lectores.
El mismo resultado cada vez exige menos tiempo y recursos.
O tomemos el caso de un negocio. Al inicio, atraer clientes es un reto y cuesta sobrevivir en el mercado. Pasan los años y solo cuando tu negocio gana nombre, los clientes comienzan a descubrirte sin esfuerzo y todo se dispara.
Hagas lo que hagas, siempre ten claro en qué curva estás.
Cómo aprovechar cada curva de crecimiento
El mayor error que puedes cometer es aplicar expectativas lineales a un crecimiento que no lo es. Si estás en un proceso logarítmico, no esperes mejoras constantes y fáciles. Si estás en un proceso exponencial, no te rindas demasiado pronto.
Aquí tienes estrategias para maximizar el rendimiento para cada curva.
1. Crecimiento logarítmico
Anticipa las mesetas de estancamiento y, cuando lleguen, cambia el objetivo.
Si tu meta es aumentar tu productividad, te enfrentarás a un crecimiento logarítmico: al principio habrá avances notables, pero cada vez será más difícil optimizar tu rutina.
La estrategia más efectiva es planificar las distintas áreas de mejora que deberás cubrir a largo plazo. En vez de tratar de mejorar en todo, limítate a un solo aspecto hasta dominarlo. Por ejemplo, empieza por gestionar con eficiencia tu bandeja de correo, luego domina la organización de archivos para acceder a ellos en segundos, después trabaja en tu concentración y en reducir distracciones, y así sucesivamente.
Esto garantiza progreso constante.
Cuando notes que se acerca el estancamiento en un área, pasa a la siguiente.
Es más eficiente llegar al 9/10 en varias habilidades que obsesionarse con el 10/10 en una sola. Este es el principio esencial de la Ley de Pareto.
2. Crecimiento exponencial
Para crecer exponencialmente, sé paciente al inicio y mantén disciplina.
No trabajar 2 días seguidos en tu objetivo puede arruinar tu rendimiento, y como es una meta a muy largo plazo, necesitas hábitos firmes. Evalúa siempre el potencial de crecimiento de la curva para proyectar tu futuro y saber si vas por buen camino.
Tomemos el ejemplo de la escritura digital: Twitter, Substack y un blog.
Las tres tienen crecimiento exponencial, pero a distintos niveles. Crecer en Twitter tras un año no se compara con hacerlo en Substack, y menos en un blog. Si escribes con calidad y trabajas tu visibilidad, el crecimiento se acelerará, pero en ritmos distintos.
Antes de invertir tu tiempo en un proyecto, ten siempre esto en cuenta.
Entre opciones similares, elige la de mayor crecimiento. Por eso, Substack es ideal para escritura larga, muy por encima de un blog. Twitter tiene formato largo, pero es de pago y poco consumido en la plataforma, por lo que tampoco es el lugar idóneo.
Substack es la mejor opción: gran crecimiento y lectores interesados en texto largo.
Casi nada en la vida tiene crecimiento lineal, suelen ser mezclas de curvas como estas.
Ten siempre en mente el tipo de curva en la que juegas y jugarás con ventaja.
✍️ Te toca a ti: ¿Has abandonado alguna meta porque sentiste que no avanzabas lo suficiente?
💭 Cita del día: «Si quieres levantar cien kilos, no esperes tener éxito la primera vez. Empiezas con un peso más ligero y vas subiendo poco a poco. En realidad, no consigues levantar cien kilos cada día hasta que lo consigues. Pero es en los días en que te esfuerzas cuando se produce el crecimiento». Norman Doidge, The Brain that Changes Itself.
¡Nos vemos en la próxima carta! 👋









Ahí está la trampa! En asumir que más esfuerzo equivale siempre a más resultados. Entender la curva en la que estás cambia por completo cómo gestionas la frustración y el tiempo.
Álvaro estamos conectados. Me ha pasado ya con varios de tus posts. Ayer terminé de ver una masterclass sobre la psicofilosofia del dinero y una de las analogías que más me resonaron fue la del interés compuesto. No solo aplicable para el ámbito de las finanzas sino para cualquier aspecto de nuestra vida: relaciones, hábitos y por supuesto emprendimientos. Es el crecimiento visto como el resultado del poder acumulativo de ser consistentes a lo largo del tiempo. Gracias por mostrarme otros enfoques!!