Henry David Thoreau y la idea de éxito que olvidamos
Notas de gigantes - Número 31
Te doy la bienvenida a Jardín Mental. La siguiente carta es parte de nuestra colección “Notas de gigantes“, en la que exploramos los pensamientos de las grandes mentes de la humanidad.
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🏷️ Categorías: Lecciones de vida, Minimalismo, Felicidad, Tiempo.

Nadie nos dijo que el éxito pudiera pasar desapercibido.
Vivimos optimizando una biografía que nos dijeron que ya deberíamos estar construyendo a nuestra edad: logros profesionales, ingresos, reputación... Todo cuantificable, comparable con otras vidas. Y, sin embargo, los datos muestran una paradoja: en los países desarrollados, una vez cubierto cierto nivel, más ingresos y más educación dejan de traducirse en mayor bienestar (Easterlin et al., 2010).
Entrenados para avanzar más, pero no necesariamente para vivir mejor.
Esta pregunta, qué significa vivir mejor, no es nueva. A mediados del siglo XIX, Henry David Thoreau decidió tomársela en serio. Se retiró durante dos años a una pequeña cabaña junto a un lago para observar el mundo con menos ruido y comprobar, en primera persona, qué quedaba de la vida cuando eliminabas lo superfluo.
De esa experiencia nació su libro Walden.
Un libro que es una invitación a vivir intencionalmente antes de que la vida se esfume.
Si también sientes ese cansancio vital, esa sensación de estar haciendo “lo correcto” sin sentirte bien por ello, este texto es para ti. Exploraremos la visión de Thoreau sobre el éxito: una mirada íntima y contracultural, basada en la coherencia con tus valores, una vida minimalista y un ritmo que se mide en profundidad, no en velocidad.
Puede que al final el éxito no sea algo que se alcanza.
Quizá solo sea algo que se siente, cuando la vida, por dentro, encaja.
1. El éxito es vivir en consonancia con uno mismo
“Si el día y la noche son tales que los saludas con alegría, y la vida desprende una fragancia como de flores y hierbas aromáticas, si es más elástica, más estrellada, más inmortal — eso es el éxito.” — Henry David Thoreau, Walden
El verdadero éxito es la coherencia interna.
Para Thoreau, el éxito no tiene que ver con lo que produces, acumulas o demuestras; el éxito está en con cómo habitas tus propios días. Esta visión coincide con hallazgos modernos: estudios científicos que analizaron a personas a lo largo de sus vidas vieron que la alineación de valores personales y conducta real está más relacionada con el bienestar que los logros conseguidos (Sheldon & Elliot, 1999).
Si para lograr algo hay que fingir, ese no es tu lugar.
“Si uno escucha las sugerencias más tenues pero constantes de su genio —que son ciertamente verdaderas—, verá que no conducen a extremos ni a la locura; y, sin embargo, ese es el camino por el que avanza. Ninguna persona siguió jamás a su genio y fue engañado por él.”
Aquí aparece su idea del “genio” interior.
Una vocecita imposible de silenciar, que nos recuerda una y otra vez lo que en el fondo amamos y muchas veces ignoramos por exigencias de lo que “deberíamos estar haciendo”. Esa es la voz que debe guiarnos. Estudios revelaron que las metas perseguidas por presión social crean más ansiedad y menor satisfacción que las que eliges por decisión propia, incluso si las logras (Ryan & Deci, 2000).
El éxito tiene más que ver con no traicionarse que con destacar.
Es una cuestión interna, no externa, como bien decía Warren Buffet.
2. Simplificar para que lo esencial aparezca
“En la medida en que uno simplifica su vida, las leyes del universo parecen menos complejas.” — Henry David Thoreau, Walden
Simplificar vuelve la vida respirable.
Para Thoreau, la complejidad es una interferencia que no nos deja disfrutar. Y hoy lo sabemos bien. Cuando el entorno se vuelve demasiado denso (demasiadas opciones, planes, expectactivas, metas…) la mente se satura.
En el plano de las opciones, el exceso tiene un coste claro. Se sabe que a más opciones tenemos, menor es nuestra satisfacción y mayor la parálisis por análisis, incluso cuando elegimos bien (Iyengar & Lepper, 2000). Es el FOMO. Pero ha y un hallazgo aún más revelador si hablamos del ritmo de vida. Kasser y Sheldon (2009) estudiaron qué estaba más relacionado con el bienestar: ganar más dinero o sentir que se tiene tiempo suficiente para vivir.
El resultado fue claro: las personas que se percibían “ricas en tiempo”
Una vez cubiertas las necesidades materiales básicas, el ingreso adicional apenas mejoraba el bienestar, mientras que la percepción de ser rico en tiempo sí, y mucho.
Sentirse rico en tiempo es la mayor fortuna.
Piensa durante una semana en esta idea. Elimina cada día una fuente de ruido o área que te roba tiempo sin darte nada a cambio: un objeto, un compromiso, una app, un hábito... Y observa qué cambios notas en tu ritmo de vida y claridad.
Cuando hay espacio en la agenda, empieza florecer espacio dentro de ti.
3. La bondad como inversión que nunca falla
“Toda nuestra vida es asombrosamente moral. No hay ni un solo instante de tregua entre la virtud y el vicio. La bondad es la única inversión que nunca falla.”
— Henry David Thoreau, Walden
La bondad es suelo firme, sostiene todo lo demás.
Thoreau intuye algo que hoy está demostrado: Realizar actos altruistas de bondad y voluntariado reduce tus emociones negativas y te da un gran sentido vital (Thoits & Hewitt, 2001). No solo mejoras el mundo exterior, mejoras tu propia vida.
Ayudar a alguien devuelve una sensación difícil de conseguir de otro modo.
Piensa cada día en hacer al menos una acción de bondad, aunque sea pequeña y nadie la vea. Observa cómo ese gesto te devuelve una sensación de coherencia y calma interior, de saber que estás construyendo al identidad que quieres para ti.
Nada de lo que logras traicionándote se siente bien al final del día.
“¿Por qué habríamos de apresurarnos tanto por tener éxito y embarcarnos en empresas tan desesperadas? Si alguien no mantiene el paso con sus compañeros, quizá sea porque escucha un tambor distinto. Que camine al ritmo que oye, por más lento o lejano que parezca.” — Henry David Thoreau, Walden
Esa es la reflexión final, la obsesión por la velocidad.
Mientras escribía este texto no podía parar de pensar en Perfect Days. En otra carta conté cómo esa película me cambió la vida y fue justo por recordarme con su calma que una vida sencilla, coherente con uno mismo y bondadosa con los demás puede ser una forma muy elevada de éxito.
Quizá de eso iba todo desde el inicio…
De aprender a vivir sin prisa, sin máscaras y sin ruido innecesario que nos distraiga.
¿Quieres saber más? Aquí tienes 3 ideas relacionadas para profundizar:
✍️ Te toca a ti: ¿Qué te lleva tiempo pidiendo tu voz interior y sigues posponiendo por inercia o miedo?
💭 Cita del día: «En la medida en que uno simplifica su vida, las leyes del universo parecen menos complejas.» — Henry David Thoreau, Walden
¡Nos vemos en la próxima! 👋
Referencias 📚
Easterlin, R. A., McVey, L. A., Switek, M., Sawangfa, O., & Zweig, J. S. (2010). The happiness–income paradox revisited. Proceedings Of The National Academy Of Sciences, 107(52), 22463-22468. URL
Iyengar, S. S., & Lepper, M. R. (2000). When choice is demotivating: Can one desire too much of a good thing? Journal Of Personality And Social Psychology, 79(6), 995-1006. URL
Kasser, T., & Sheldon, K. M. (2008). Time Affluence as a Path toward Personal Happiness and Ethical Business Practice: Empirical Evidence from Four Studies. Journal Of Business Ethics, 84(S2), 243-255. URL
Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68-78. URL
Sheldon, K. M., & Elliot, A. J. (1999). Goal striving, need satisfaction, and longitudinal well-being: The self-concordance model. Journal Of Personality And Social Psychology, 76(3), 482-497. URL
Thoits, P. A., & Hewitt, L. N. (2001). Volunteer Work and Well-Being. Journal Of Health And Social Behavior, 42(2), 115. URL
Thoreau, H. D. Walden.






Muy interesante la reflexión, y coincido plenamente en que Thoreau encontró en su retiro al bosque una forma de regresar a lo esencial. No obstante, añadiría que este retorno no fue tanto el fin último de su experiencia como una consecuencia —casi un efecto secundario— de su propósito principal: romper, al menos temporalmente, con la influencia y el poder del gobierno sobre su vida. Su gesto no fue solo una búsqueda de simplicidad o de comunión con la naturaleza, sino también un acto deliberado de independencia moral y política, una manera de afirmar que es posible vivir según la propia conciencia al margen de las estructuras que pretenden regularla.
En los últimos tiempos las ideas de Thoreau me persiguen. Estoy leyendo el libro Slow productivity de Cal Newport y habla de los mismos principios: simplificar para dedicarte a lo que te importa, ir más despacio y obsesionarte por la calidad. Cuando algo resuena tanto será que merece una oportunidad, espero que pueda poner algo en práctica.