El concepto Zen para dominar cualquier habilidad
El poder de la mente del principiante
🏷️ Categorías: Aprendizaje, Lecciones de vida.
Practiqué Taekwondo durante unos 5 años.
A lo largo de ese tiempo, tuve maestros diferentes y empecé a notar un patrón.
Los instructores suelen formarse dentro de un sistema. Muchos empiezan a dar clase como ayudantes en la misma escuela donde entrenaron o con el maestro que los formó. Con el tiempo, algunos abren su propio dojang, donde tienden a replicar los mismos ejercicios, horarios y formas de corregir que aprendieron en su formación.
Las personas tienden a imitar a quienes los enseñaron, aprendemos por imitación.
Este fenómeno de imitación se extiende a casi todo lo aprendido en la vida.
Tus valores, ideología y costumbres quizá solo reflejan el entorno en el que creciste. Lo mismo ocurre con tu forma de pensar, de resolver problemas o incluso de reaccionar ante los imprevistos. Todos aprendimos a ver el mundo a través de alguien más. Así se transmite el conocimiento, claro. Pero aquí viene la pregunta incómoda…
¿Quién dice que la forma en la que aprendiste algo es la mejor?
¿Y si solo aprendiste una de las muchísima formas de hacerlo?
Piensa en mis entrenadores. ¿Realmente consideraron todas las maneras posibles de enseñar Taekwondo? ¿O simplemente replicaron lo que conocían? Lo mismo podría decirse de cualquier área de la vida en la que tenemos cierto dominio.
Nos sentimos expertos, pero muchas veces solo dominamos un estilo particular.
Y así, sin darnos cuenta, nos convertimos en esclavos de nuestras creencias. Seguimos pensamientos o conductas por simple exposición, sin cuestionar si hay una mejor manera de hacer las cosas. Pero hay una forma de salir de ese bucle: Shoshin.
Hoy quiero hablarte de este concepto Zen que cambió mi perspectiva.
Shoshin: mente de principiante
“Sho” (初) significa inicio o principio.
“Shin” (心) significa mente, corazón.
Shoshin (初心) entonces, significa en japonés mente de principiante.
El término fue enseñado por Dōgen Zenji en el siglo XIII, uno de los grandes maestros del Budismo Zen. Y más tarde, en 1424, un dramaturgo japonés llamado Zeami acuñó un proverbio que se convirtió en mantra: Shoshin wasuru bekarazu (Nishijima, 2005).
Nunca olvides la mente de principiante.
Shoshin describe la actitud de alguien que se aproxima a cualquier disciplina como si fuera su primera vez. Con apertura, entusiasmo, sin prejuicios. Como un niño curioso, no como un experto con ideas con conocimiento y preferencias ya fijadas.
Este principio no quedó solo en los templos, fue mucho más allá.
Primero, llegó a las artes marciales japonesas, luego al arte de la caligrafía y así siguió expandiéndose por la cultura nipona. El gran salto ocurrió 500 años después, cuando en 1970, la idea salió de Japón gracias a Shunryū Suzuki, un maestro de budismo Zen.
Sus enseñanzas están en su libro Zen Mind, Beginner’s Mind. La base del shoshin.
Un libro que, si no lo has leído, te recomiendo leerlo.
Este es el potencial del shoshin…
El efecto Einstellung
Creemos que aprender nos libera.
Y sí, lo hace. Hasta que deja de hacerlo. Al aprender, surge el peligro de la confianza de haber aprendido algo... y pensar que eso es todo. Es aún más grave cuando esa idea es cómoda y nos funciona, ahí surge una familiaridad que nos atrapa y nos impide ver más allá. La famosa frase de “eso siempre se ha hecho así”…
Así caemos en el Efecto Einstellung (Luchins, 1942).
El efecto por el que, sin querer, confundimos una forma de hacer las cosas con la forma adecuada de hacerlas. Es un sesgo por el cual una vez aprendes una forma de resolver algo, tiendes a repetir esa misma solución… incluso si hay otras mejores.
El escritor Camilo José Cela decía a este respecto que “en la facilidad está el peligro”.
Lo que dominas te puede estancar.
¿Te suena?
Es lo que hacen los expertos que dejan de escuchar.
Es lo que hacemos cuando decimos “ya lo sé” antes de que termine la frase.
Es lo que ocurre cuando solo buscamos confirmar lo que ya creemos, no desafiarlo.
La aprendizaje mal digerido se convierte en dogma.
Y por eso el shoshin es potente, te recuerda que vuelvas al inicio.
Volver a empezar sin empezar de cero
Aprender a cultivar Shoshin no es adoptar solo meditar en un tatami.
Lo puedes adoptar en tu día a día al callar cuando quieres hablar, al escuchar cuando quieres opinar, al soltar tu rol de “experto” y abrirte a escuchar a los que saben menos. Estas son las claves que me mejor me han funcionado para aplicar el shoshin.
1. Cuestiona tus fundamentos
Cada cierto tiempo, vuelve a tus fundamentos para repensarlos.
Tómate un tiempo cada tanto para revisar tus hábitos, rutinas y métodos. Pregúntate con sinceridad: "¿Existe una forma mejor de hacerlo?” Porque con el tiempo, uno se convierte en experto en su manera de hacer las cosas, no necesariamente en la mejor.
La rutina, cuando no se cuestiona, se convierte en una jaula.
Pero si te detienes, observas tu rutina y te das el permiso de desaprender, verás que incluso lo que ya dominas aún puede evolucionar. Jamás dejes de volver al inicio.
2. No busques ganar discusiones
No necesitas tener razón para aprender, una cosa no tiene que ver con la otra.
Puedes soltar la urgencia de abrir la boca para corregir al otro y abrirte a la curiosidad de escuchar al otro: “¿Por qué ve esto así? ¿Qué argumentos da al explicar su perspectiva?”. Quizá hay algo ahí que tú no ves. Anota lo que diga e investígalo luego.
Quizá hay otra forma válida de hacer las cosas y no la ves por efecto Einstellung.
3. Interésate más
Di más veces “cuéntame más sobre eso”.
Esta frase te obliga a callar y a escuchar con atención a la otra persona. Al hacerlo, conectarás de verdad y se abrirán oportunidades que de otro modo habrías perdido. Es la paradoja del interés: En vez de tratar de ser interesante, interésate en el resto.
El día más peligroso de todos
A veces, comienzo a escribir y me siento muy confiado.
Confiado en mis habilidades al escribir, al analizar ideas, al comunicar lo que pienso… Esos son los días más peligrosos de todos, son los días en los que más probable es que no aprenda gran cosa y me deje llevar por lo que ya sé sin cuestionar nada nuevo.
Por eso me obligo a leer libros que no leería e investigar temas incómodos para mi.
“¿Qué pasaría si hoy lo vieras todo como si fuera tu primera vez?”
A veces, lo más sabio que puedes hacer… es ser principiante otra vez.
✍️ Te toca a ti: ¿Qué pasaría si abordaras ese problema que te obsesiona…
como si no supieras nada sobre él y fueses un completo principiante? ¿Y si volvieses a aprender alguno de tus hábitos más arraigados?💭 Cita del día: “En la mente del principiante hay muchas posibilidades. En la del experto, pocas.” — Shunryū Suzuki, Zen Mind, Beginner’s Mind.
¡Nos vemos en la próxima! 👋
Referencias 📚
Luchins, A. S. (1942). Mechanization in problem solving: The effect of Einstellung. The Psychological Monographs, 54(6), i-95. URL
Nishijima, G. (2005). Master Dogen Zenji’s Shobogenzo.
Suzuki, S. Zen mind, beginner’s mind.
Zeami. Performance Notes.





Que bueno! Yo una estrategia que uso es la analogía. Directamente nos saca de lo “aprendido” en ese foco y nos da perspectivas.
Sientes estrés en el trabajo…
- Si fueras un coche… que pieza dirías que “te está estresando”?
- Si viniera tu primera novia, ¿que te recordaría que has olvidado?
- Si fueras sordo mudo, como te comunicarías con esa persona para que entienda tus límites?
…
Me encanta el artículo y gracias por refrescarlo en mi mente porque ya se me había olvidado.
Que buena información comparte! Me recuerda la frase de Sócrates: "Yo sólo se, que no sé nada". Frase que aplico en el día a día. Ahora tengo otra forma de estar abierta a ver otros puntos de vista y aprender. Gracias por su tiempo 🤗