La regla del jardín: cómo organizar tu vida cuando tienes demasiados intereses
Por qué necesitas renunciar a cosas para que otras florezcan
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🏷️ Categorías: Metas, Gestión del tiempo.
Siempre he sido una persona inquieta.
Desde niño me ha fascinado descubrir cosas nuevas, probar distintas disciplinas y lanzar proyectos creativos. Por mucho tiempo lo vi como algo bueno: era pura curiosidad y ganas de crear. Pero con los años, este impulso se volvió en mi contra.
El tiempo es limitado.
Con frecuencia la gente me pregunta:
“¿Y por qué ya no haces esto?”
“¿No te gustaba también aquello?”
Y mi respuesta siempre es la misma: somos limitados.
No es que haya perdido el interés. Muchas de esas cosas siguen llamándome. Lo que he aprendido es que no se puede sostener todo al mismo tiempo con intensidad.
Esto se vuelve muy evidente en mi relación con la escritura.
Para escribir bien, mantener un ritmo constante, pulir la técnica y construir un proyecto serio como escritor se necesita mucho tiempo, energía y atención. Para lograrlo he tenido que renunciar (por ahora) a otras artes que también disfrutaba, como la pintura que hacía de vez en cuando, o la fotografía, entre otras cosas.
No fue una decisión dramática, pero sí consciente: si quería que algo creciera de verdad, tenía que dejar de repartir mi energía en demasiadas direcciones.
Con el tiempo comprendí que no soy el único. Nos pasa a casi todos.
Tenemos más ideas que tiempo.
Más posibilidades que vidas.
Más intereses que energía.
Fue entonces cuando adoptó una idea que me resulta muy útil para organizar una vida creativa y enfocada: tratar tu vida como si fuera un jardín.
Déjame explicarte.
Somos un jardín
Cuando un jardín crece, empiezan a aparecer más brotes, ramas y plantas.
Un jardinero experimentado sabe bien que no todo lo que crece debe quedarse. Para que el jardín se mantenga sano, hermoso y fuerte, hay que podar, recortar y, a veces, incluso arrancar algunas plantas que iban por buen camino.
Los recursos son limitados: la luz, el agua, los nutrientes del suelo y el espacio.
Si se deja crecer todo sin control, el jardín termina convirtiéndose en una maraña donde las plantas compiten entre sí, es imposible disfrutar del espacio y prosperar en él porque ninguna planta recibe lo suficiente y el conjunto pierde fuerza.
Por eso los jardines necesitan ser podados con regularidad.
Nuestras vidas (e ideas) funcionan de una manera muy similar.
En nuestra vida también hay limitaciones. Cada día disponemos de una energía y una fuerza de voluntad limitadas. Es inevitable que surjan nuevas ideas y proyectos, como los brotes que aparecen sin cesar en un jardín. Pero si no aprendemos a podar algunos de ellos, pronto nos quedaremos sin fuerzas para atender a todos.
El crecimiento es natural, pero para que sea pleno hay que saber podar.
Tan importante es desarrollarse como saber en qué no desarrollarse.
Todos necesitamos cortar brotes buenos (y duele)
Me encanta esta metáfora porque expone algo que suele ignorarse por completo cuando se habla de “productividad”. Si quieres desarrollarte de verdad, tendrás que dejar de lado tareas e ideas que son buenas, pero que impiden a otras buenas florecer.
Y eso no es nada fácil.
Si piensas en tus relaciones, seguro que conoces decenas de personas con las que mantienes vínculo. Pero ¿quiénes te aportan energía y quiénes te la quitan?
Si estudias varias materias o áreas de conocimiento, quizá haya cinco o seis que te interesen de verdad. Podrías avanzar un poco en todas… pero ¿cuál de ellas podría abrirte más puertas si concentras ahí la mayor parte de tu esfuerzo?
Si te atraen varias disciplinas artísticas, tal vez disfrutes de la música, la pintura, la fotografía o la escritura. Todas pueden darte algo valioso… pero ¿cuál de ellas podría convertirse en tu oficio creativo si decides dedicarle la mayoría del tiempo?
La mayoría de los brotes de tu jardín podrían llegar a ser flores hermosas si se les diera la oportunidad. Sin embargo, para el jardín florezca de manera saludable, hay que seleccionar los brotes más prometedores y podar el resto.
Las posibilidades son infinitas, pero la vida es limitada.
¿Cómo cuidas tu jardín?
Un jardín que nunca se poda acaba convertido en una maraña de ramas, hojas y plantas compitiendo por la luz, agua, espacio y nutrientes.
Podríamos decir lo mismo de nuestras vidas.
Una vida que no se poda acaba convirtiéndose en un nudo de ideas, tareas y proyectos compitiendo por un tiempo y unos recursos limitados. Si no cortas algunas ramas, las importantes nunca llegarán a florecer.
Es la lucha contra el deseo ardiente de ser y hacer infinitas cosas en una vida finita.
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✍️ Te toca a ti: ¿Qué “plantas” están creciendo ahora mismo en tu jardín que en realidad no tienes tiempo ni energía para cuidar bien?
💭 Cita del día: «Así era como los mortales alcanzaban la excelencia: mediante la práctica y la diligencia, cuidando sus habilidades como un jardín que brilla bajo el sol.» — Madeline Miller, Circe
¡Nos vemos en la próxima! 👋






Siempre voy con la misma frase en la cabeza: « me faltan horas del fin de semana para tido lo que quiero hacer». Y como cuentas en tu artículo, yo también deje de centrarme en todos mis pasatiempos a la vez, para dedicar tidas mis energías a sólo uno. Y sí, me diguen preguntando por qué ya no hago esto o aquello 😅
Gracias Álvaro por compartir esa forma de cuidar nuestro propio jardín. En mi caso, me disperso, lo sé y ese consejo de cortar los brotes buenos, aunque duela, me ha llegado al alma. Es cierto que si queremos especializarnos en algo, debemos renunciar a otras cosas que también nos apasionan. En ello andamos. ✨