Por qué entiendes más que palabras
Destilando libros - Número 22
Te doy la bienvenida a Jardín Mental. La siguiente carta es parte de nuestra colección “Destilando libros“, en la que extraemos las ideas más reveladoras de la literatura.
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🏷️ Categorías: Relaciones sociales.
Las palabras nunca cuentan toda la historia.
Lo descubrimos en nuestras relaciones cuando dices “estoy bien” y la otra persona escucha “me duele”, o dices “no importa” y lo que se entiende es “claro que importa”. No falla. El lenguaje humano no cabe en el diccionario porque hay una interpretación compartida. Y dos científicos, Deirdre Wilson y Dan Sperber, demostraron que eso es exactamente lo que nos hace humanos.
Entender no es decodificar un mensaje.
Es inferir.
El lenguaje no es un código: es una señal
Los científicos llevan décadas intentando explicar cómo demonios entendemos tanto cuando en realidad las palabras dicen tan poco.
Sperber y Wilson lo dicen así: “La interpretación parte de un significado lingüístico que es fragmentario e incompleto”. No escuchamos una frase y ya entendemos el mensaje, en realidad, escuchamos y nuestro cerebro lo completa, rellena huecos, añade contexto, integra nuestras experiencia con la persona y su lenguaje no verbal.
Y todo esto ocurre en milisegundos.
Por eso estas dos frases idénticas en vocabulario no significan lo mismo:
Antonio se enfadó y Laura se fue.
Laura se fue y Antonio se enfadó.
En la primera, Laura huye del enfado, en la segunda, parece que Antonio reacciona de forma negativa cuando ella se marcha. Nada en el diccionario explica esa diferencia.
Nosotros la creamos.
Y aquí dan con la clave estos científicos: el lenguaje humano no es codificado.
No existe relación de 1-1 entre cada sonido y su significado. Hay infinidad de palabras con múltiples significados y también significados que pueden expresarse con infinidad de palabras. Es decir: el lenguaje es una relación de muchos a muchos, no de 1 a 1.
El lenguaje humano no transmite definiciones exactas: transmite pistas.
La clave no son las palabras, sino su relevancia
Aquí entra en juego una idea revolucionaria: la Teoría de la Relevancia.
Sperber y Wilson afirman 2 principios:
La mente humana busca maximizar la relevancia del mensaje.
Cada mensaje crea en el receptor la expectativa de ser relevante.
Es decir: cuando alguien te habla, prestas atención para dar con pistas valiosas.
¿Qué implica esto?
Entendemos mensajes porque el cerebro busca sentido y pistas valiosas, incluso donde no está todo dicho o definido. Por eso puedes llegar a un país cuyo idioma no conoces y aun así encontrar tu habitación en un hotel y comunicarte con personas: no entendiste las palabras, pero sí la intención, los gestos, el tono, el contexto…
Nunca recibes código 1-1, solo pistas que te animan a inferir las claves valiosas.
Saber un idioma entonces solo significa saber un nuevo grupo de pistas, pero incluso sin saber ninguna, puedes comunicarte. Todos entendemos que si una persona señala un objeto con su dedo está dando una pista de que algo relevante sucede ahí. A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Pero podemos ir un paso más allá y justar con las propias pistas…
Ironía: el ejemplo perfecto de que dices más que palabras
La ironía es el mejor ejemplo de por qué dices más que palabras.
La definición clásica de ironía es “decir lo contrario”, pero es insuficiente. Sperber y Wilson lo demostraron así: “Lo que la ironía comunica no es la proposición literal ni su opuesta, es una actitud hacia esa proposición y hacia quienes la sostienen” .
¿Qué significa esto? Lee.
Cuando Laura sale de una fiesta aburrida y dice “Qué divertida”, no solo informa que la fiesta fue mala. Lo que hace es rechazar la expectativa social compartida de que debía pasarlo bien en ese evento. Transmite aburrimiento, distancia emocional y quizá hasta burla. Y lo mejor de todo: lo hace diciendo lo contrario de lo que significa.
Y aquí ocurre algo fascinante que demuestra que entiendes más que palabras:
No puedes ser irónico con un robot.
No puedes ser irónico si no compartes el contexto.
No puedes ser irónico con alguien que no puede ver tu lenguaje no verbal o tono.
La ironía prueba que comunicamos más con la actitud que con las palabras.
La conclusión es bella.
Las palabras importan menos de lo que creemos, pero su interpretación mucho más de lo que imaginamos. El lenguaje humano es poderoso justo porque no está cerrado, porque siempre deja espacio para que el oyente complete el sentido. Cuando dices “quédate”, lo que transmites no es la palabra: es la vulnerabilidad detrás de ella.
Y quien te escucha no procesa un código: interpreta tus sentimientos.
Por eso el idioma no es solo el diccionario.
Por eso escribir bien no es solo juntar palabras.
Por eso un poema no son solo palabras que riman.
Y por eso un “te quiero” contiene mucho más significado que el de dos palabras.
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✍️ Te toca a ti: ¿Qué señales no verbales sueles dar sin darte cuenta, y qué historia cuentan de ti antes incluso de hablar?
💭 Cita del día: «“Cuando uso una palabra” —dijo Humpty Dumpty con tono algo despectivo— “significa precisamente lo que yo elijo que signifique —ni más ni menos.”» — Humpty Dumpty, Through the Looking‑Glass de Lewis Carroll.
¡Nos vemos en la próxima! 👋
Referencias 📚
Wilson, D., & Sperber, D. (2012). Meaning and Relevance.





Es cierto. El lenguaje no verbal y para-verbal comunica más que el lenguaje verbal en sí. Y respecto a como nosotros buscamos que las piezas del mundo encajen, es una postura que quizá deja entrever la psicología de la Gestalt; en todo buscamos una forma, una figura o una estructura, una totalidad, sino es probable que ello nos parezca incoherente, inconexo, ilógico, etc. Excelente artículo mí hermano. Muchas gracias por compartir.
Uauu Álvaro que escrito más bello. He ahí la gran diferencia de los humanos con cualquier máquina, robot humanoide o como quieras llamarle, las emociones, la intuición, ese lenguaje que tan bien describes. ✨