La Ley de Gresham: por qué lo mediocre domina las redes
Y cómo recuperar el contenido de calidad
🏷️ Categorías: Modelos mentales.
Vivimos en una economía de la atención.
Y en toda economía, cuando algo se produce en exceso, su valor cae.
La historia ya lo advirtió hace siglos. Thomas Gresham, comerciante inglés, observó que cuando coexistían monedas de oro y de metal barato con el mismo valor nominal, la gente guardaba la valiosa y pagaba con la barata. Nadie entregaba oro si podía pagar con cobre.
Al final, el mercado terminaba inundado de monedas sin valor (MacLeod, 1858).
Hoy pasa lo mismo, pero con las ideas.
El algoritmo otorga el mismo valor a una pieza profunda que a una vacía (si ambas generan clics o retención), los creadores tienen un incentivo perverso: publicar más y de peor calidad para que el algoritmo los visibilice sin grandes esfuerzos.
El sistema premia lo superficial y castiga la profundidad.
Y como en toda economía, lo más fácil acaba siendo lo preferido.
1. El contenido como moneda
Todo lo que publicas, compartes o comentas ahora se llama “contenido”.
Y su valor ya no depende de su sustancia, depende de su rendimiento.
Los algoritmos no entienden de rigor ni de matices, solo de clics y retención. Si una reflexión larga, neutra y rigurosa obtiene el mismo número de visitas que una frase sensacionalista (especialmente si es negativa), el sistema las considera equivalentes.
Así, lo simple y rápido de producir circula más.
El ruido desplaza a la voz.
El cobre desplaza al oro.
Es la ley de Gresham en la información.
2. La inflación del contenido
La llegada de la inteligencia artificial ha multiplicado el efecto.
La IA produce texto, imagen y video a costo casi cero y en cantidades infinitas. Esa sobreproducción ha generado una inflación: una abundancia que reduce el valor de cada pieza individual. Como en la economía.
El paralelismo con la Ley de Gresham es claro:
Cuando el contenido “de bajo valor” (repetitivo y superficial) se acepta y circula junto al “bueno” (original, humano y profundo) con el mismo valor aparente, el malo tiende a dominar internet por ser mucho más fácil de producir.
No importa si algo aporta valor, solo si retiene tu atención unos segundos más.
3. La inversión de la Ley de Gresham
En la Edad Media, las monedas buenas desaparecían del mercado.
Hoy, los buenos artistas hacen lo mismo.
Cansados del ruido, se refugian en comunidades pequeñas, newsletters de nicho, espacios donde la calidad todavía importa a alguien. Mientras tanto, el espacio público de masas (Twitter/X, TikTok, Instagram y los buscadores) se llena entonces de “monedas malas”: contenido rápido, genérico, emocional y desechable.
Listas, frases recicladas, opiniones sin contexto y exageradas.
Todo hecho para provocar reacción, no comprensión.
A corto plazo, ese contenido domina porque es rentable: pero cada clic fácil erosiona un poco más la confianza, hasta que el público deja de creer en esas fuentes y busca más allá.
Y justo ahí comienza el cambio.
Los lectores más atentos, los que se cansaron de la saturación, el clickbait y el ruido, están regresando poco a poco a los espacios donde todavía se puede usar internet para pensar. Newsletters, comunidades y podcasts de educación demuestran que sí hay interés por conocimiento de calidad.
Substack es el ejemplo de cómo la gente se cansó de sufrir la Ley de Gresham.
Los sistemas cambian cuando cambian los incentivos,
y los incentivos cambian cuando cambia lo que decidimos valorar.
Si seguimos premiando la rapidez y lo provocador, lo vacío seguirá ganando. Si elegimos leer con criterio, escribir con intención y desde plataformas que permitan expresar ideas en más de 280 caracteres o 1 minuto, la calidad volverá.
Como el oro, que pase lo que pase, valdrá más que el cobre.
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💭 Cita del día: «La mayoría de personas no escuchan con la intención de entender; escuchan con la intención de responder.» — Stephen R. Covey, The 7 Habits of Highly Effective People
¡Nos vemos en la próxima! 👋
Referencias 📚
MacLeod, H. D. (1858). The Theory and Practice of Banking. Vol. 1 URL





Siempre tuve esa sensacion de estar consumiendo una sustancia barata, como si fuera que al entrar a instagram estuviera comiendo comida chatarra, me encantó como hiciste un analisis de las redes sociales tan profunda y con ideas sencillas pero que van al pie, ame que pusieras una referencia bibliográfica, me siento como si estuviera estudiando en la universidad un tema que me interesa y motiva, si me pidieran rendir un final de este tema, yo encantada lo estudio y rindo.
La mediocridad en el consumo del contenido es una reflejo de la mediocridad interna. Es evidente que hay un saturación tremenda con el contenido y personalmente percibo un movimiento a la "desconexión" que más que a la desconexión es la reconexión con nuestro centro. Creo que el verdadero problema no es el contenido, sino la falta de liderazgo y aprecio por el tiempo y la capacidad para crecer invirtiéndolo en algo constructivo. No será por gente en la historia moderna con historias y enseñanzas increíbles. Algo común en la gente de éxito, es que estudia a la gente de éxito. Personalmente no he encontrado aún a nadie en substack que me quite el aliento con su pensamiento. Es otro refugio, con un tufo más cool, una salida para los que le gusta escribir y están hartos de los escaparates falsos.Lo que más hay, también aquí, es muchísimo ruido. Y ya estoy súper cansado de tanto ruido. Hay gente buena en las redes, lo que no hay energía mental para ser creador y consumidor de contenido.