El castigo de una vida sin sentido
La vida no tiene sentido, pero tú puedes dárselo
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Muchas personas no abandonan por ser débiles. En absoluto.
Abandonan porque las cargas que soportan parecen no tener sentido. Si no entiendes para qué estás soportando lo que estás soportando, las dificultades de la vida son una señal de que algo va mal y debemos escapar de ahí. Ese es el punto clave. Lo duro no es el esfuerzo ni la presión. Lo duro es vivir todo eso sin un propósito claro como para que los retos no parezcan castigos.
Hay una diferencia abismal entre cargar peso porque te han condenado a hacerlo y cargar peso porque ese bloque te ayudará a construir lo que deseas. Desde fuera, para el ojo ajeno, puede parecer lo mismo: cansancio, sacrificio, días malos. Por dentro son dos realidades diferentes, incluso opuestas.
Una te vacía el alma.
La otra te da sentido vital.
Y esa diferencia está demostrada por la ciencia.
En un experimento con estudiantes universitarios, se le pidió a un grupo que escribieran sobre sus vacaciones y día a día, al otro grupo se le dijo que escribieran sobre sus valores personales y cómo su día a día se relacionaba con sus valores.
Esta prueba encontró algo revelador.
Quienes conectaron los eventos diarios con sus valores tenían menos estrés.
Este efecto se potenció todavía más cuando hablaban de contratiempos diarios y dificultades imprevistas que habían enfrentado (Sherman & Cohen, 2006). Es decir: Lo que marca la diferencia era darle significado a los retos.
El ser humano se rompe por falta de sentido.
Si lo que haces expresa algo central para ti, los obstáculos cambian de forma. Sigue siendo incómodo, pero deja de sentirse inexplicable. Deja de ser una agresión absurda y empieza a parecerse a una prueba vital que puedes superar.
Pero los científicos llevaron esta idea un paso más allá.
En otro experimento, dos grupos de personas se sometieron a un desafío estresante. Un grupo había reflexionado por escrito sobre sus valores, el otro no. El desafío tenía una presentación oral de 5 minutos frente a evaluadores y una tarea de cálculo mental ante evaluadores durante 5 minutos. Se midió el estrés a lo largo de la prueba.
¿El resultado?
Quienes recordaron sus valores tenían menos cortisol.
En el plano subjetivo, las personas con más recursos internos (como autoestima u optimismo ante los desafíos) que además habían recordado sus valores confirmaron durante las entrevistas haber estado más calmados, lo mismo que los científicos encontraron (Creswell et al., 2005).
Esto desmonta un mito sobre el estrés.
Muchos huyen del estrés y de las emociones negativas, como si el placer fuese solo la ausencia de dolor. La verdad es que estrés y momentos difíciles siempre habrá en la vida. La cuestión no es evitarlo. La verdadera cuestión es si lo vas a interpretar como una amenaza caótica o como parte de una misión que has elegido y puedes superar.
Por eso funciona recordar tus valores y principios vitales.
Ensanchan la visión que una persona tiene de sí misma. El problema inmediato deja de ocupar toda la pantalla, dejas de hacer zoom en el grano de arena para darte cuentas de no era una montaña, esa gran amenaza era minúscula. (Cohen & Sherman, 2014). Eso cambia tu comportamiento.
La mayoría no hace esa reflexión previa jamás.
Persigue metas populares solo porque son las que la mayoría aplaude, soporta sacrificios que no entiende solo porque todos van en esa misma dirección. Muchos trabajan hasta dejarse la piel, amasan una fortuna y mueren por ganarse un estatus que ni entienden. Quieren una vida “plena” sin haber decidido qué demonios significa para ellos una vida “plena”. Si no sabes qué quieres, otros lo elegirán por ti: la cultura, el entorno, la familia, el algoritmo, la pereza, el miedo.
Por eso importa reflexionar sobre tus valores y aquello que para ti es vital.
Es una herramienta para alinear tus energías con tu destino. No vengo a venderte magia, esto no te hará invencible ni te sacará de todos los problemas, pero al menos hará que los problemas dejen de parecer castigos que te caen del cielo para ser obstáculos a superar para ir hacia tu destino deseado.
La vida no tiene sentido, pero sí podemos darle el que nosotros queremos.
- Álvaro
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✍️ Te toca a ti: ¿Qué valores, si desaparecieran de tu vida, te harían sentir que te has traicionado? Ahora piensa dónde aparecen esos valores en tu semana y dónde los has evitado. Comienza a pensar en pequeñas acciones que te acercen hacia quien quieres ser y elimina poco a poco lo que te aleja de tu identidad.
💭 Cita del día: «Quien tiene un “por qué” para vivir, puede soportar casi cualquier “cómo”.» — Friedrich Nietzsche, Man’s Search for Meaning
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¡Nos vemos en la próxima! 👋
Referencias 📚
Cohen, G. L., & Sherman, D. K. (2014). The Psychology of Change: Self-Affirmation and Social Psychological Intervention. Annual Review Of Psychology, 65(1), 333-371. URL
Creswell, J. D., Welch, W. T., Taylor, S. E., Sherman, D. K., Gruenewald, T. L., & Mann, T. (2005). Affirmation of Personal Values Buffers Neuroendocrine and Psychological Stress Responses. Psychological Science, 16(11), 846-851. URL
Sherman, D. K., & Cohen, G. L. (2006). The Psychology of Self‐defense: Self‐Affirmation Theory. En Advances in experimental social psychology (pp. 183-242). URL




Si lo que cargo no me lo he impuesto yo, ¿no tiene sentido el sacrificio que supone llevar ese peso si hago el esfuerzo de aceptarlo, p.ej. por un bien superior a mí como la familia o la misma vida de otros? El sacrificio (hacer sagrado) de una madre o un padre por su hijo ¿deja de tener sentido por ser en gran parte o totalmente propio de la naturaleza humana? En el lenguaje universal eso recibe el nombre de amor.
Que buena reflexión, me récordo cuando los católicos dicen "es la Cruz que le tocó cargar", y yo siempre pensé,
como por que tengo que cargar la Cruz que me dicen jajaja,
¿ si yo quiero cargar una piedra?
Me reconforta saber que cada uno es capaz de elegir con que vive (en cualquier sentido que lo veas)