Gracias por este artículo (y los otros). A medida que iba leyéndolo, era más consciente de una verdad incómoda y que ha definido gran parte de los procesos en los que me he involucrado.
Del reconocimiento y asunción de esa verdad al cambio hay, quizás, solo un paso... Pero ¡vaya paso!
Me alegro que encuentres inspiración en estas reflexiones. Eso que dices es algo que también me costó mucho tiempo ver, es muy interesante. Sabemos mucho, pero ¿cuánto de todo eso lo aplicamos de verdad? Esa es la pregunta que nos tendría que importar.
Hola, Álvaro. He disfrutado mucho esta entrada y pienso que apuntas algo muy certero, aunque con términos un poco imprecisos.
Por ejemplo, el aprendizaje implica práctica y dominio de un habilidad, sea esta motora o cognitiva. No hay tal cosa como "aprendizaje pasivo". Eso que denominas como aprendizaje pasivo puede más bien ser o consumo de información (algo de lo que estamos sobresaturados) o aprendizaje implícito (como el que hacemos de los modelos de relacionamiento de nuestros padres, una estructura que se inserta sin que nos demos cuenta y que tiene implicaciones profundísimas en la manera en que nos relacionamos con las demás personas).
El aprendizaje y la práctica son dos caras de la misma moneda: la manera en que procesamos, transformamos y nos apropiamos del conocimiento o de la información.
Lo que denuncias en tu texto tiene más relación con el consumo, que de hecho nombras muy bien en tu título: "ya consumiste suficiente contenido. Ahora te toca aplicarlo". O lo que es igual: dejar de ser consumidores para ser procesadores de información y creadores de nuestra propia vida.
Coincido contigo. De hecho, me quedé trabado en esa parte del texto donde mencioné "aprendizaje pasivo". No encontré la forma adecuada de expresarlo y de hecho, ahí me tomé justo un descanso de escribir jajaja.
Tu formulación me gusta más porque capta justo lo que quería decir: vivimos en una era consumista que ha llegado incluso a la información. Consumimos datos en masa, pero pocos los aplican. Ni aprovechamos el 1% de lo que absorbemos.
Sería mejor seleccionar con más cuidado qué consumimos y darle un uso real.
La pràctica hace el maestro, frase que lo dice todo. Para mejorar debes practicar, así y solo así, lograrás lo que te propongas. Lo mismo nos ocurre a los que por aquí no asomamos, gracias a atrevernos una primera vez, vino la segunda, la tercera y así hasta que atravesamos el vértigo, miedo, vergüenza... Y sobre todo mejoramos, no me cabe la menor duda. Gracias Álvaro por compartir ✨.
Esa frase es la definición perfecta, de verdad. La práctica hace al maestro. Me alegra mucho que te haya inspirado. Solemos tener miedo terrible a cometer errores, especialmente en público, pero la cruda realidad es que todos cometemos errores y eso hay que normalizarlo.
Sé que en mis textos hay erratas a veces, pero no voy a dejar de escribir y sonrojarme por ello, es parte del proceso, no soy un robot y solo trato de pasar de esa teoría a la práctica.
Espero que te inspire para tus proyectos creativos ✨.
Siempre eres inspiración. Totalmente de acuerdo, yo también me sonrojo por mis errores, pero lo bonito es que ya he logrado atreverme a publicar, además me encanta estar por aquí. Ahora escribo con menos miedo, reviso menos y disfruto más, pese a los errores. 😅✨
Vivimos en una saturación constante de información que, paradójicamente, ha terminado por diluir el valor de la práctica. Hoy aprender es fácil; aplicar, no tanto. Y es precisamente en esa brecha donde se marca la diferencia entre un trabajo magistral y uno simplemente correcto.
No se trata de restarle importancia al aprendizaje —es fundamental—, sino de entender que, por sí solo, es insuficiente. El conocimiento sin ejecución se queda en intención. El verdadero avance ocurre cuando ambos se integran: cuando lo aprendido se somete al rigor de la práctica, al error, al tiempo.
Si el objetivo es dominar un arte, el camino no es lineal ni inmediato. Es una construcción progresiva donde aprender y hacer se retroalimentan constantemente.
El ejemplo de Charlie Parker es preciso. Como complemento, vale la pena mirar a los miyadaiku en Japón: artesanos que dedican décadas a perfeccionar su oficio, hasta alcanzar un nivel en el que la técnica deja de ser visible y se convierte en expresión.
Su trabajo no solo resiste el paso del tiempo, sino también las condiciones más exigentes, porque está sostenido en una práctica profunda, consciente y repetida.
Ahí está el punto: no es cuánto sabes, sino qué haces con ello.
Exacto, esa es la idea clave que quería transmitir, no conocía los miyadaiku, pero son justo un ejemplo claro de lo que quería expresar. Gracias por mencionarlos, voy a investigarlo más.
¡Me encanto! Llevo un año estudiando inglés pero me estanque por que no practicaba sinceramente tenia mucho miedo a equivocarme pero leyendo esto me doy cuenta que mejorare muchisimo cuando comience a ponerlo en practica.
Es normal, te entiendo, a todos nos da miedo equivocarnos en público, más todavía si es cara a cara con alguien, pero es que no hay de otra. Debemos normalizar los errores, todos los cometemos y es la forma de progresar. Querer hacerlo todo bien me hizo también retrasarme mucho en habilidades que quería aprender.
Prueba a hablar y a escribir mucho en inglés, aunque tengas errores, así despegará tu nivel.
Gran post Álvaro, a menudo me he preguntado y me pregunto si debería de hacer algún curso de escritura para mejorar. La realidad es que desde que empecé a escribir «en serio» he mejorado. Pero lo que más me ha ayudado, ha sido escribir más. Aunque tengo que admitir que a finales de cada año (por si me da o no, el bajón) suelo recurrir a mi lectura confort: mientras escribo de Stephen King.
Thanks! Pero me asombras aprendiendo chino mandarín: llevo 60 años intentando aprender inglés...y el mejor método: meterme en un club de lectura en inglés y no sólo leer mucho, sino exponer y compartir mis impresiones. Te obliga a practicarlo!
Buenos días, Álvaro:
Gracias por este artículo (y los otros). A medida que iba leyéndolo, era más consciente de una verdad incómoda y que ha definido gran parte de los procesos en los que me he involucrado.
Del reconocimiento y asunción de esa verdad al cambio hay, quizás, solo un paso... Pero ¡vaya paso!
Un saludo
¡Hola Julio! :)
Me alegro que encuentres inspiración en estas reflexiones. Eso que dices es algo que también me costó mucho tiempo ver, es muy interesante. Sabemos mucho, pero ¿cuánto de todo eso lo aplicamos de verdad? Esa es la pregunta que nos tendría que importar.
¡Saludos!
Hola, Álvaro. He disfrutado mucho esta entrada y pienso que apuntas algo muy certero, aunque con términos un poco imprecisos.
Por ejemplo, el aprendizaje implica práctica y dominio de un habilidad, sea esta motora o cognitiva. No hay tal cosa como "aprendizaje pasivo". Eso que denominas como aprendizaje pasivo puede más bien ser o consumo de información (algo de lo que estamos sobresaturados) o aprendizaje implícito (como el que hacemos de los modelos de relacionamiento de nuestros padres, una estructura que se inserta sin que nos demos cuenta y que tiene implicaciones profundísimas en la manera en que nos relacionamos con las demás personas).
El aprendizaje y la práctica son dos caras de la misma moneda: la manera en que procesamos, transformamos y nos apropiamos del conocimiento o de la información.
Lo que denuncias en tu texto tiene más relación con el consumo, que de hecho nombras muy bien en tu título: "ya consumiste suficiente contenido. Ahora te toca aplicarlo". O lo que es igual: dejar de ser consumidores para ser procesadores de información y creadores de nuestra propia vida.
¡Hola, Rut! :)
Coincido contigo. De hecho, me quedé trabado en esa parte del texto donde mencioné "aprendizaje pasivo". No encontré la forma adecuada de expresarlo y de hecho, ahí me tomé justo un descanso de escribir jajaja.
Tu formulación me gusta más porque capta justo lo que quería decir: vivimos en una era consumista que ha llegado incluso a la información. Consumimos datos en masa, pero pocos los aplican. Ni aprovechamos el 1% de lo que absorbemos.
Sería mejor seleccionar con más cuidado qué consumimos y darle un uso real.
La pràctica hace el maestro, frase que lo dice todo. Para mejorar debes practicar, así y solo así, lograrás lo que te propongas. Lo mismo nos ocurre a los que por aquí no asomamos, gracias a atrevernos una primera vez, vino la segunda, la tercera y así hasta que atravesamos el vértigo, miedo, vergüenza... Y sobre todo mejoramos, no me cabe la menor duda. Gracias Álvaro por compartir ✨.
¡Hola Sonia! :)
Esa frase es la definición perfecta, de verdad. La práctica hace al maestro. Me alegra mucho que te haya inspirado. Solemos tener miedo terrible a cometer errores, especialmente en público, pero la cruda realidad es que todos cometemos errores y eso hay que normalizarlo.
Sé que en mis textos hay erratas a veces, pero no voy a dejar de escribir y sonrojarme por ello, es parte del proceso, no soy un robot y solo trato de pasar de esa teoría a la práctica.
Espero que te inspire para tus proyectos creativos ✨.
Siempre eres inspiración. Totalmente de acuerdo, yo también me sonrojo por mis errores, pero lo bonito es que ya he logrado atreverme a publicar, además me encanta estar por aquí. Ahora escribo con menos miedo, reviso menos y disfruto más, pese a los errores. 😅✨
Excelente reflexión, Álvaro.
Vivimos en una saturación constante de información que, paradójicamente, ha terminado por diluir el valor de la práctica. Hoy aprender es fácil; aplicar, no tanto. Y es precisamente en esa brecha donde se marca la diferencia entre un trabajo magistral y uno simplemente correcto.
No se trata de restarle importancia al aprendizaje —es fundamental—, sino de entender que, por sí solo, es insuficiente. El conocimiento sin ejecución se queda en intención. El verdadero avance ocurre cuando ambos se integran: cuando lo aprendido se somete al rigor de la práctica, al error, al tiempo.
Si el objetivo es dominar un arte, el camino no es lineal ni inmediato. Es una construcción progresiva donde aprender y hacer se retroalimentan constantemente.
El ejemplo de Charlie Parker es preciso. Como complemento, vale la pena mirar a los miyadaiku en Japón: artesanos que dedican décadas a perfeccionar su oficio, hasta alcanzar un nivel en el que la técnica deja de ser visible y se convierte en expresión.
Su trabajo no solo resiste el paso del tiempo, sino también las condiciones más exigentes, porque está sostenido en una práctica profunda, consciente y repetida.
Ahí está el punto: no es cuánto sabes, sino qué haces con ello.
¡Hola Jonnathan! :)
Exacto, esa es la idea clave que quería transmitir, no conocía los miyadaiku, pero son justo un ejemplo claro de lo que quería expresar. Gracias por mencionarlos, voy a investigarlo más.
Saludos, Álvaro.
Me alegra poder aportar a la conversación. Seguro encontrarás en los miyadaiku un ejemplo muy potente de lo que planteas.
¡Me encanto! Llevo un año estudiando inglés pero me estanque por que no practicaba sinceramente tenia mucho miedo a equivocarme pero leyendo esto me doy cuenta que mejorare muchisimo cuando comience a ponerlo en practica.
¡Hola Evy! :)
Es normal, te entiendo, a todos nos da miedo equivocarnos en público, más todavía si es cara a cara con alguien, pero es que no hay de otra. Debemos normalizar los errores, todos los cometemos y es la forma de progresar. Querer hacerlo todo bien me hizo también retrasarme mucho en habilidades que quería aprender.
Prueba a hablar y a escribir mucho en inglés, aunque tengas errores, así despegará tu nivel.
Te deseo lo mejor, de verdad, mucho ánimo :)
Gran post Álvaro, a menudo me he preguntado y me pregunto si debería de hacer algún curso de escritura para mejorar. La realidad es que desde que empecé a escribir «en serio» he mejorado. Pero lo que más me ha ayudado, ha sido escribir más. Aunque tengo que admitir que a finales de cada año (por si me da o no, el bajón) suelo recurrir a mi lectura confort: mientras escribo de Stephen King.
Thanks! Pero me asombras aprendiendo chino mandarín: llevo 60 años intentando aprender inglés...y el mejor método: meterme en un club de lectura en inglés y no sólo leer mucho, sino exponer y compartir mis impresiones. Te obliga a practicarlo!